Así como nuestros padres construyeron catedrales para honrar a la Virgen y a su Hijo con la ayuda de todo el pueblo de Dios, así también se hace necesario solicitar la participación de todos aquellos que aman a Jesús y a María para procurarnos los medios de ofrecerle a la Madre de Dios una obra que sea digna de Ella y de su Hijo.
Cada uno está llamado a poner su granito de arena, según sus posibilidades
Finalmente, es necesario que todos aquellos que puedan contribuyan con su ayuda financiera a la realización de este proyecto que tiene mucha necesidad.