La Virginidad de María

La Virginidad de María

La virginidad, en nuestros días, no es algo que está a la moda, nuestra sociedad la subestima  llegando incluso a poner en duda la virginidad de María.

 

Antes de María,  entre los judíos, aunque la esterilidad de la mujer estaba considerada como algo vergonzoso, muchos motivos anunciaban la virginidad cristiana: por ejemplo, la gran importancia atribuida a la virginidad de la novia, ella aparecía también el contexto de las Promesas y de la Alianza. Pero con María la virginidad alcanza su verdadera dimensión. Maria es la única mujer del Nuevo Testamento a la cual se le da el título de virgen (Lc 1, 27; Mt 1, 23).

 

Conviene examinar uno por uno dos hechos relacionados que pueden parecer como independientes: la concepción virginal (Lc 1, 35) y la virginidad perpetua de María (Lc 1, 34).

En los fundamento del cristianismo....

En este sentido, hay que distinguir la Inmaculada Concepción  de la concepción virginal. La primera se refiere al hecho que María ha sido concebida sin pecado y la segunda a que María concibió a Jesús por medio del Espíritu Santo, sin perder la virginidad. En el plano filosófico, un ateo o un gnóstico puede lógicamente afirmar que una concepción virginal es imposible. Pero no es lo mismo para quienes creen en la existencia de Dios. En efecto, si admitimos la existencia objetiva de un Dios creador, ¿ en nombre de qué principio tendríamos derecho a rehusar la posibilidad de hacerlo concebir a una virgen?

 

Si, por otra parte, la historia de la concepción virginal no es más que un mito o una leyenda, no vendría a decirse lo mismo de la encarnación, de la Redención del mundo por la pasión y la muerte de Cristo, de la Resurrección y de la Parusía? Nos sorprendemos por el hecho que quienes en la época post-bíblica negaban la concepción virginal negaban igualmente la divinidad de Jesús. De esta manera  todo el cristianismo se ve socavado en sus fundamentos.

A propósito de los hermanos de Jesús

Desde los primeros siglos la tradición de la Iglesia afirma la concepción virginal, tal como lo afirma Ignacio de Antioquia. En cuanto a la virginidad perpetua de María ella choca con los episodios del Evangelio que hablan de “los hermanos de Jesús”. Si en griego, hay dos palabras para designar al hermano (adelfos) y al primo (anepsios) no es lo mismo en arameo o en hebreo. En estas lenguas son las palabras “hermano” y “hermana” que designan el parentesco cercano.  Hay, además, un episodio del Evangelio de Juan que da un signo muy fuerte que Jesús era hijo único de María (Juan 19, 25-27).  María es la única que aparece al pie de la cruz  y Jesús  se la confía al apóstol Juan. Si María hubiese tenido otros hijos, lo normal sería que fuese a ellos que Jesús se la hubiese confiado.

 

Existen muchísimas cosas más sobre la virginidad de María para probar su belleza y la realidad.

 


Jeanine Hourcade