Vaticano II, Juan Pablo II, Montfort

Vaticano II, Juan Pablo II, Montfort

La verdadera devoción a María proviene de la verdadera fe.

El Vaticano II afirma:

 

"Que los fieles se acuerden que una verdadera devoción no consiste de ninguna forma en un movimiento estéril y efímero de la sensibilidad, ni en una vana credulidad, la verdadera devoción proviene de la fe auténtica, que nos conduce a reconocer la dignidad inminente de la Madre de Dios, y nos conduce a amar esta Madre con un amor filial y a proseguir en la imitación de sus virtudes." (1)

 

Juan Pablo II nos dice que, de cierta manera, nosotros vivimos hoy de la fe de María. (/Redemptoris Mater/ 27-28).

 

*San Luis-María de Montfort*, hablando de la fe de la "Virgen fiel ", nos habla también de la participación en la fe de María:

"La Santísima Virgen te hará partícipe de su fe [...]

una fe pura [...] ;

una fe viva y animada por la caridad [...] ;

una fe firme e irrompible como una roca [...] ;

una fe activa y penetrante, que como una misteriosa llave-maestra , les permitirá entrar en los misterios de Jesucristo..."(2)

La Vida de la fe, en una Iglesia en marcha:

Juan Pablo II es un pastor preocupado por conducir los corazones hacia una actitud concreta evangélica y hacia un cambio de vida.

 

En este sentido, pensemos, que debemos interpretar su insistencia por situar a la Madre de Jesús en el centro de una Iglesia en marcha. Se distingue que en la segunda parte de la Encíclica marial, figuran más de treinta veces las palabras: historia, peregrinaje, ruta, itinerario, marcha, recorrido.

 

Juan Pablo II dice que todo el pueblo de Dios debe beneficiar tanto de la presencia, como de la acción maternal de María; ya que se trata "no solamente de la doctrina de la fe sino también de la vida de la fe." (3)

 

Y la "Consagración a Cristo de manos de María" es un "medio eficaz de vivir fielmente las promesas del bautismo." (3)

 

Existen grados en esta consagración. ¿Quién llegara hasta el

tercero? ¿Quién finalmente permanecera en él siempre?

 

"Solo aquel a quien el Espíritu de Jesucristo revele este secreto, y lo conduzca por si mismo para hacerlo avanzar:

De virtud en virtud,

De gracia en gracia,

Y de luz en luz,

 

hasta la transformarlo en Jesucristo, y elevarlo a la plenitud

de su madurez sobre la tierra y su perfección en el cielo." (4)

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(1) Constitución dogmática Lumen Gentium 67

(2) Monfort, Tratado § 214

(3) Juan Pablo II, Redemptoris Mater 48

(4) Monfort, Tratado § 119

 

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Texto de Marcel GENDROT, SMM, "/Líneas de fuerza de la enseñanza Mariano de Juan Pablo II, en P.A.M.I., De cultu Mariano Saeculo XX, vol. V, Roma 1999, p. 35-60