La Natividad del Señor

La Natividad del Señor

La Navidad celebra el acontecimiento del nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, nacido de la Virgen María. El nació en Belén de Judá, y sus primeras visitas fueron las de unos sencillos pastores que encontraron a María y a José y al Niño acostado en un pesebre. Este acontecimiento nos salva, nos une a Dios, nos revela a Dios, nos libera.

El ángel da a los pastores un signo, los pastores van a ver el signo y  ven a María, a José y al recién nacido acostado en el pesebre: dicho de otra forma: La Virgen María es parte del gran signo de la Navidad.

La primera fiesta de Navidad en Occidente

 En el siglo 4º, por el edicto de Milán, el Emperador Constantino hizo cesar las persecuciones y dio libertad de culto a los cristianos que en ese entonces construyeron  basílicas.

La liturgia, entonces, se empieza a desarrollar. La primera fiesta de Navidad aparece como respuesta a la crisis arriana a partir del concilio de Nicea.

Navidad, el 25 de diciembre.

Los especialistas no son unánimes sobre los motivos de la fecha del 25 de diciembre:

- Se celebra a Jesús como sol de justicia sustituyendo una celebración pagana.

- Se  celebra a Jesús 9 meses después de su concepción, es decir 9 meses después del 25 de marzo, día perfecto. La fiesta de Navidad está ligada a la fiesta del 25 de marzo, fiesta de la Anunciación y de la Encarnación. Ese día era conocido antes de la institución de la fiesta de Navidad, que fue instituida después.

 La Navidad engendra un ciclo litúrgico.

La celebración de Navidad tiene como primera consecuencia el desarrollo de las homilías y la contemplación del misterio de María.

 

La institución de la Navidad en Roma suscita  también el desarrollo del Adviento con las lecturas de la Anunciación y la Visitación, y la institución de las fiesta del 1º de enero, 8 días después de Navidad, de la circuncisión de Jesús y de la maternidad divina de María.

La Navidad engendra también un ciclo litúrgico, preparándonos para el Adviento (con himnos, lecturas, relecturas del Antiguo Testamento) y se prolonga en la Octava de Navidad con la festividad de la Madre de Dios.

El sentido de este  acontecimiento es inmenso.

El tiempo de Adviento es un tiempo litúrgico que nos prepara al rico significado de Navidad, en particular por medio de sus oraciones.

El día de  Natividad continúa siendo valorizada por las antífonas (pequeños cantos tradicionales), oraciones (cortas plegarias durante la misa). Es interesante ver cómo las oraciones de hoy se inspiran en las oraciones de los primeros siglos: el sentido de este  acontecimiento nos ha sido transmitido de generación en generación.

 

El sentido de este acontecimiento se medita también en las homilías, especialmente en ciertas homilías que han atravesado los siglos.  Descubrimos entonces que se trata del nacimiento de Jesús, pero también de nuestro propio nacimiento (homilía de San León Magno) o que se trata de los esponsales de Dios y la humanidad. (Homilía de San Agustín) 

 

 

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Cf. Ignazio CALABUIG, El culto de María en occidente, In Pontificio Instituto Litúrgico san Anselmo. Ciencia Litúrgica, bajo la dirección de A.J. CHUPUNGCO, vol V, Piemme 1998. p. 277-279