Situación política, económica y cultural de Nazaret en el siglo primero

En el Antiguo Testamento no se habla de Nazaret. Sin embargo, fue en ese pequeño pueblo galileo de Palestina donde Jesús pasó su infancia junto a sus padres, María y José. En aquel entonces Nazaret era una aldea sin fama y estaba, como el resto de Palestina, bajo el dominio romano que siguió a la dominación de los generales del famoso emperador griego, Alejandro Magno. Los Romanos, entonces, estaban presentes en Galilea en la época de la Anunciación a María por el Arcángel Gabriel; y ahí permanecieron, como en el resto de Palestina, hasta la mitad del siglo tercero. Los judíos de Palestina, también llamados los Hebreos, es el pueblo que la Biblia designa como   Israel, el que las Escrituras llamarán, a partir del siglo sexto antes de Cristo, el “pueblo elegido”.

En la época de Jesús, hay en Palestina, y particularmente en Nazaret, en esta Galilea llamada también “encrucijada de las naciones”, una sociedad mezclada, en la cual conviven ante todo Hebreos, Griegos, Romanos e incluso “galo-romanos” y otros ciudadanos de los pueblos sometidos a Roma. Estas culturas se yuxtaponen y se interrelacionan, sin mezclarse realmente.

La ciudad de Nazaret, también denominada el “jardín de Galilea”, está asentada en las faldas de una colina, algo así como la “guardiana” (“Nasar”, “En Nasirah” en árabe) de la región. Rodeada por otras colinas, se encuentra en medio de un país que reverdece. En su borde oeste, un arroyo hoy en día seco delimitaba el pequeño pueblo.  El nombre de Nazaret aparece por primera vez en una placa del siglo cuarto o tercero antes de Cristo, hallada entre fragmentos cerca de Cesárea (ciudad edificada en Palestina por el rey judío Herodes el magno). La población de aquel entonces seguramente no sobrepasaba los 150 habitantes; entre ellos María, José, la parentela de Jesús. La gente vivía del cultivo (vid, olivos, cebada, trigo, legumbres) y de la artesanía. Según los descubrimientos arqueológicos, parece que en la época de Jesús las habitaciones de las ciudades palestinas, y en particular en Nazaret, eran construidas como extensiones de grutas naturales.

Una aldea aislada, de dónde saldrá la Salvación del mundo…

La casa de la Anunciación a María fue, según los vestigios arqueológicos, una de esas grutas naturales acondicionadas. En particular, el descubrimiento de silos domésticos donde las familias conservaban los productos alimenticios, el recubrimiento de los aljibes, las lámparas pequeñas utilizadas para iluminar el fondo de las casas, el recubrimiento de las cerámicas en el lugar correspondiente a la cocina, huellas de hogares encontradas al pie de las paredes, dieron algunas justificaciones para probar la autenticidad de la “Casa de María” (cf. el libro de Antonio Olivan, “En el país natal de la Santísima Virgen”, ediciones Comisaría de Tierra Santa, Ottawa, en el cual el autor, muy documentado acerca de las excavaciones en Tierra Santa, también demuestra que la “casa de Loreto” podría realmente ser esta “Casa de María”, abandonada después de la toma de Nazaret y la masacre que perpetuó allá el Emir Alah ed-Dine, en 1263, y “transportada” en aquel entonces de manera milagrosa a Loreto).

En todo caso, fue en Nazaret donde María escuchó la llamada de Dios. Luego, después de su compromiso con José, siempre en Nazaret fue donde se instaló la Santa Familia y donde Jesús pasó su infancia, su adolescencia, su juventud y la mayor parte de su vida de adulto (alrededor del 90% de su vida terrestre). El hecho de que María, comprometida, haya vivido la Anunciación en el mismo lugar donde vivía antes de vivir con José (cuando el ángel le dice a José “no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, tu mujer”, Mt 1, 20) no solo es conforme con el relato evangélico sino también con los descubrimientos arqueológicos realizados hasta ahora en Nazaret (cf. el libro de Antonio Olivan ya mencionado y del cual tomamos muchos de los artículos de este índice).

Durante su vida pública, Jesús volverá a Nazaret e interviene en la sinagoga para anunciar la liberación de los oprimidos. Una parte de la población quiere darle muerte. Nadie es profeta en su tierra…

¿Por qué, entonces, Jesús vivió en Nazaret y no en las capitales, como Jerusalén y Roma? 

  • por una parte, porque Nazaret es la ciudad donde vive, retirada, la descendencia principesca de una rama decadente del linaje real de David, descendencia de la cual  Jesús procede por sus padres (cf. el artículo “¿Qué sabemos sobre Nazaret en el año 0?”);
  • por otra parte, porque Jesús, Cristo, Hijo de Dios y Dios mismo no recibe su trono y su renombre de otro, porque El es El mismo: “El que es, el que era y el que viene”…

Desde el acontecimiento fundador de la Anunciación a María, el pequeño pueblo de Galilea, humilde y “retranqueada” en aquella época, volvió a ser un lugar de las altas esferas universalmente reconocido como el sitio histórico en donde brotó  del corazón de María el «sí» a la voluntad divina que permitió, a través de la Encarnación del Verbo de Dios, la salvación del mundo entero…