La época patrística (100-1054)

La época “patrística”, es decir, de los “Padres de la Iglesia” comienza con los primeros comentarios teológicos sobre la doctrina de Cristo, tras la generación de los primeros Doce Apóstoles, es decir, a principios del siglo II. Este periodo termina en 1054 con el gran Cisma de Oriente, que separa la Iglesia bizantina (ortodoxa) de la iglesia latina (católica).

San Justino es uno de los primeros Padres de la Iglesia conocidos. Nació hacia el año 105 y fue el autor de numerosas obras de apostolado, entre las que se encuentran dos célebres Apologías de la Fe que constituyen los primeros tratados de teología cristiana. Entre los escasos cincuenta nombres más conocidos de los “Padres de la Iglesia” que del siglo III al VI se dieron a conocer por sus comentarios y obras teológicas, cabe mencionar, en particular, a San Ireneo originario de Esmirna,  quien llegó a ser obispo de Lyon en La Galia en el siglo II, tras haber sido discípulo de San Policarpo, que a su vez lo fue de San Juan Evangelista.

Entre los siglos III y VI se puede decir que fue la “época dorada” de la patrística

Muchos de los nombres importantes (en el cristianismo de Oriente como en el de Occidente) y de las mayores obras de teología de la Iglesia han marcado estos inicios de la era cristiana: de san Atanasio de Alejandría a San Efrén (apodado el Poeta de la Virgen; de San Basilio de Cesarea a los santos Gregorio de Nazancio y de  Niza, de San Ambrosio de Milán, San Juan Crisóstomo o San Jerónimo a San Agustín o San Cirilo de Alejandría, etc...

En el siglo VI podemos destacar entre otros al obispo y poeta San Venancio Fortunato, pero también a San Gregorio el Grande o San Máximo confesor... En el siglo VII, sobresalen San Alfonso de Toledo o San Juan de Damasco (uno de los maestros de la teología mariana de Oriente junto a San Andrés de Creta)... Del siglo IX podemos nombrar a San Metodio, el apóstol de los eslavos... En los siglos X y XI encontramos a Fulbert de Chartres y, luego, a Michel Psellos.

Poco después tiene lugar el gran cisma en la Iglesia: Oriente abandona la tutela jerárquica del sucesor de San Pedro en 1054 originando así la Iglesia Ortodoxa al lado de la Iglesia Latina, llamada “católica”.