Continente Asiático

María es originaria de Galilea, Palestina, de ese Medio Oriente situado en los confines del oeste del continente asiático, que se suele llamar Asia Menor...

En Asia se encuentra Irak, la antigua Mesopotamia donde está la ciudad de Ur, en Caldea, de donde partió hace cuatro mil años, Abrahán, padre de los creyentes, para seguir el llamado del Dios único... Hoy, en Irak, sigue muy viva, una minoría cristiana, descendiente de las primeras comunidades y es muy mariana (en vísperas de la guerra entre los Estados Unidos y el gobierno de Saddam Hussein, toda la comunidad católica de Bagdad se consagró a María, en una iglesia del centro de la ciudad que recibía como virgen peregrina a Nuestra Señora de Francia).

Recordemos que Tomás, el apóstol, uno de los Doce, estuvo en el Sur de la India,  a mediados del primer siglo de nuestra era, para evangelizar las costas de Madras.  Así,  al alba de la era cristiana serán construidos los primeros santuarios dedicados a la Virgen María  en este inmenso continente. Conocemos también el célebre santuario indio de Nuestra Señora de Velankani, donde se apareció la Virgen en 1580.

Asia es el Japón, donde  Nuestra Señora de Akita ha venido apareciéndose desde en 1973...  Asia es Vietnam, que, a pesar de las terribles persecuciones contra los cristianos por parte de los regímenes comunistas, ha visto florecer los santuarios dedicados a María, como, por ejemplo, el de Nuestra Señora de Lavang...

Una buena parte del Asia cristiana es ortodoxia: especialmente el  vasto lado asiático de Rusia, tierra mariana.  No olvidemos tampoco que Constantinopla (antiguo nombre del actual Estambul sobre el Bósforo) era la capital del Imperio Bizantino, bautizada luego "Constantinopla" en honor del emperador romano Constantino quien se convirtió al cristianismo en el siglo III de nuestra era. Sabemos también hasta qué punto para los Ortodoxos la presencia de la Virgen María está en el corazón de la fe: la Virgen, la"Theotokos" (Madre de Dios) es muy celebrada en toda su liturgia.

En cuanto a los iconos de la Santa Virgen (cuyo arte remonta al evangelista san Lucas), se han extendido por todo el Oriente cristiano como en el Oriente Próximo y  han dado origen a numerosos santuarios asiáticos dedicados a la Santa Virgen.