Akita y Nuestra Señora de Todos los Pueblos

Hay en Japón  un convento muy pobre donde viven de la manera más cristianamente posible, cinco religiosas de un Instituto secular.  Ellas disponen de una capilla con la presencia constante del Santísimo Sacramento. Cerca del tabernáculo tienen una estatua de la Santa Virgen,  de pie sobre el globo terrestre y arrimada  a la  Cruz, réplica de la Virgen aparecida en Amsterdam  reconocida como: Nuestra Señora de Todos los Pueblos.

Sor Inés Sasagawa

Katsuko Inés Sasagawa nacida en 1931, a los 19 años fue operada de una apendicitis, durante la anestesia una inyección le provocó  una parálisis. Su padre, un hombre de la nobleza, no quiso atacar a los médicos. Él decía, confió Inés: « El médico tratando de curar a mi hija, se equivocó sin quererlo, yo no tomaré ninguna venganza. »

Una enfermera católica le hizo conocer entonces a Cristo. La conversión de Inés se produjo en medio de la paz, en diálogo con un monje budista, respetuoso de su consciencia.

En 1956, su estado de salud se empeora, Inés entra en coma. Las hermanas de Nagasaki le envían un poco del agua de Lourdes a la clínica de Myoko. Apenas se toma un poco de  agua,  cobra conocimiento: sus miembros rígidos recuperan la movilidad. Tenía entonces veinticinco años,  y era una abnegada catequista en la iglesia de Myoko-Kogen. Luego se queda sorda, termina sus tareas de catequista y entra donde las Siervas de la Eucaristía de Yuzawad, hermanas contemplativas, cuya comunidad había sido fundada por Monseñor Jean Shojiro Ito, obispo de Nigata.

Sangre y lágrimas sobre la estatua, los mensajes

El jueves 5 de julio de 1956 en la tarde, ella comenzó a rezar y de pronto se vio en la palma de la mano izquierda una herida en forma de cruz,  de dos centímetros de ancho y tres de largo. Aparentemente era  sólo un arañazo, pero la sensación de picor profundo, como el de una aguja, le impidió dormir. A las tres de la mañana, de súbito, escucha una voz, era la de su ángel de la guarda:

« No temas! No reces solamente por tus pecados, haz reparación por los de todos los hombres. El mundo actual hiere al Santísimo Corazón de Nuestro Señor con su ingratitud e injurias. La herida de María es mucho más profunda que la tuya. Y ahora vayamos juntos a la capilla. »

Inés continúa su oración ante la estatua: una réplica de la Virgen aparecida en Amsterdan, Nuestra Señora de Todos los Pueblos.

La voz se calló, el ángel desapareció. La contemplación fue larga ; el reloj marcaba las cinco de la mañana  (primer viernes del mes). Las hermanas llegaron a la capilla. Inés no se atrevía  a ver de cerca las manos de la imagen, le pidió a una de sus compañeras, la hermana K, que lo hiciera. La hermana vio y se prosternó ante ella muy conmovida. Inés se acerca y ve en las manos de la Virgen una herida semejante a la suya,  de la cual también brotaba  sangre.  

El sábado 13 de octubre de 1973, después del rosario y la oración de  laudes, ella recibió un mensaje:

« Del cielo caerá fuego y desaparecerá  gran parte de la humanidad [...]. Las armas que os quedan  son el rosario y el signo [de la cruz] que el Hijo de Dios os ha dejado. »

Los mensajes estuvieron, a veces, acompañados de la visión de una luz inmensa y del olor de un perfume inefable...  

El 4 de enero de 1975, primer sábado del mes, al final de un retiro unas veinte hermanas esperaban a Monseñor Shojiro It. Hacia las nueve de la mañana, la hermana sacristana se sorprende: la base de la estatua estaba mojada, la noche anterior había vuelto a llorar. En total lloró 101 veces, el día y la hora los habían notado el capellán Tasuya y los testigos, unos 2000, que se encontraban ocasionalmente en el lugar.  

El obispo del lugar reconoce los hechos

Monseñor Shojiro Ito, antes de presentar su renuncia por razones de edad,   obtuvo  finalmente del cardinal Ratzinger la autorización de proclamar la autenticidad de los hechos el 22  de abril de 1984 (para la  Pascua):

« Estos hechos, establecidos después de once años de estudio, son innegables [...]. Por lo que yo autorizo la veneración de Nuestra Señota de Akita. »  

La Hermana Inés, la vidente, fue curada de su sordera en dos etapas (el 13 de octubre de 1974 y 30 de mayo de 1982), y desde el mes de agosto de 1981 se encuentra paralizada, viviendo dentro de una paz profunda.

________________________________

René LAURENTIN, «  Akita », en: René LAURENTIN et Patrick SBALCHIERO, Diccionario enciclopédico de las apariciones de la Virgen. Inventario desde sus  orígenes hasta nuestros días. Metodología, prosopopeya, estudio interdisciplinario, Fayard, París 2007.