13 mayo 1917, el rosario por la paz, el cielo y el purgatorio

Mientras el Papa Benedicto XV insistía en el rezo del Rosario por la Paz (5 de mayo de 1917), Nuestra Señora apareció por primera vez en Fátima (Portugal) el 13 de mayo de 1917, a Lucía (22 de marzo de 1907- 13  Febrero de 2005); a Francisco (11 de junio de 1908-4 de abril de 1919) y  a Jacinta (10 de marzo de 1910-20, febrero de 1920). Lucía que luego devino carmelita, cuenta:

[Lucía, Francisco y Jacinta se divertían construyendo un muro alrededor de un arbusto, cuando de repente vieron un relámpago. Pensando que se avecinaba una tormenta, reunieron a su rebaño para llevarlo a casa. Y fue entonces  cuando se produjo un segundo destello y]

"Vimos, sobre un pequeño roble verde, a una dama vestida de blanco, más brillante que el sol, irradiaba una luz más brillante y más intensa que un vaso de vidrio lleno de agua cristalina, atravesado por los más ardientes rayos de sol. Nos detuvimos sorprendidos por esta aparición. Estábamos tan cerca que entrábamos en la luz que la rodeaba, o más bien que emanaba de Ella, quizás a un metro y medio de distancia, más o menos.

Entonces Nuestra Señora nos dijo:

- No tengáis miedo, no les haré daño.

- ¿De dónde viene, señora? Le pregunté

- Yo vengo del cielo.

- ¿Y qué desea?

Vengo a pedirles que regresen aquí a esta misma hora, el día 13 de cada mes, durante seis meses consecutivos. Entonces les diré quién soy y lo que quiero. Luego volveré  una séptima vez [1]. "

- ¿Y yo iré al cielo también?

- Sí tú irás

- ¿Y Jacinta?

- Si

- ¿Y Francisco?

- También, pero tendrá que rezar muchos rosarios.

Recordé haberle hecho una pregunta sobre dos chicas que habían muerto recientemente. Eran mis amigas y llegaban a casa para aprender a tejer con mi hermana mayor.

- ¿Está Maria das Neves ya en el cielo?

- Sí, ella está allí.

- ¿Y Amelia?

- Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.

Me parece que ella debía tener entre 18 y 20 años.

¿Desean ofrecerse a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él querrá enviarles,  como  acto de reparación por los pecados y por la conversión de los pecadores?

- Sí lo queremos.

- Entonces tendrán que sufrir mucho, ¡pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza!

Al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc.) Ella  abrió por primeva vez sus manos y nos comunicó, como por un reflejo que emanaba de ellas, una luz tan intensa que, penetrando en nuestro corazón y en lo más profundo de nuestra alma, nos hizo vernos en Dios, que era esta luz, o más claramente  que nos veíamos en el mejor de los espejos. Luego, por un impulso interior que nos fue  comunicado, nos arrodillamos y  repetimos interiormente: "Oh, Santa Trinidad, te adoro. Dios mío, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento…”

Pasados esos primeros instantes, Nuestra Señora  agregó:

- Rezad el Rosario todos los días por la paz en el mundo y por el fin de la guerra.

[1] Esta séptima vez tuvo lugar el 16 de junio de 1921, en vísperas de la partida de Lucía  al  colegio de Vilar,  en Oporto. Fue una aparición con un mensaje personal para Lucía.

 

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Hermana Lucía

 

Memorias de la Hermana Lucía, Vice-Postulaço dos Videntes, Fátima 1991, p. 165-167