Rosario por el mundo

Después de Cuaresma y Semana Santa, el tiempo de Pascua comienza con la Ascensión y termina de forma un poco abrupta con Pentecostés. Pero la Iglesia nos da hoy a María, Madre de la Iglesia, para vivir con ella el tiempo ordinario. Con esta festividad de María Madre de la Iglesia después de Pentecostés, la Iglesia reitera a todos: "María es nuestra Madre, dale la mano y vive la vida de cada día con ella."

En respuesta, estamos invitados a comprometernos o a confirmar nuestro compromiso con ella por medio de una oración diaria, eligiendo el ritmo de oración, según nuestras posibilidades.

Así como no puedes ser maratonista o pianista sin practicar regularmente, del mismo modo tampoco puedes acercarte más al Cielo sin las prácticas espirituales diarias.

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Hoy el mundo va mal, las fuerzas que se oponen a Cristo son poderosas y no siempre sabemos con qué medios y recursos podríamos actuar. ¿Cómo cambiar el mundo? Los medios humanos son importantes y no se deben descuidar; pero los medios sobrenaturales, los medios divinos, lo son aún más.

Solo, uno se siente desamparado; pero todos juntos, con la ayuda de Dios y su Madre, nada es imposible, porque la oración y el amor pueden detener las guerras y cambiar las leyes naturales. Al unir nuestros compromisos personales de oración —sencillos y concretos—, podremos crear un gran movimiento de oración en favor de nuestras familias, por nuestro país y por el mundo.

A través de este compromiso, también manifestamos que queremos responder a las peticiones de la Virgen María, que constantemente nos llama a la oración, en todas partes, en todas sus apariciones.

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