Pontmain: la oración, la paz

La aparición de Pontmain es en algunos aspectos la más popular y la más límpida de las apariciones, en su sobriedad y en su brevedad armoniosa.

Relato de las apariciones [1]

Eugene: "La miro, y ella me mira"

Sucedió el 17 de enero de 1871. La invasión alemana se despliega hacia el Loira. La aldea de Pontmain,  cincuenta kilómetros al norte de Laval, se ve  amenazada.

Poco antes de las seis de la tarde, Jeannette Détais, la sepulturera (su profesión de indigente), lleva a Barbedette noticias de los soldados.

Eugene aprovecha la oportunidad para tomar un descanso y observar el cielo. Cuando en eso, viendo del lado de la Osa Mayor, por encima del techo de la Casa Guidecoq, ve una figura humana: una señora con un vestido azul salpicado de estrellas doradas (similares a los del techo de la iglesia); sonriente, viendo hacia el cielo, y las manos  en un gesto de bienvenida.

Eugene se siente atraída y desconcertada: "La miro y ella me mira", dirá después. Ella parece feliz de verla. Su mirada la penetra, sin caer en el éxtasis.

Los niños también ven a la Virgen

Llegan los niños de la escuela y se ponen a  aplaudir, "¡Oh, qué hermosa señora!"
El sacerdote es informado: El abad Guérin (69 años) llega preocupado, con su ama de llaves con una linterna. Una oración ya ha sido improvisada.

Dos niños pequeños también la miran con una sonrisa encantadora: "¡Es Jesús,  es Jesús!, dicen los niños.

Un mensaje
Los videntes señalan entonces: "Esto es lo que sucede" (algo ha sucedido):

Se formó un marco alrededor de la aparición, una especie de mandorla, decorado con cuatro velas en su interior. Una pequeña cruz roja apareció en el lugar del corazón.
Ahora hay más de cincuenta personas: "Aquí ella entra en la humildad" (es decir, en la tristeza), dice Eugene.
Una pancarta aparece en el cielo, horizontalmente.
" ORAD  HIJOS MIOS, DENTRO DE POCO TIEMPO DIOS OS ESCUCHARÁ, MI HIJO SE COMPADECERÁ".
La aparición confirma la frase con una sonrisa

La frase consoladora se termina con un punto final: "tan grande como un sol", dicen los niños.

La cruz en el cielo

El mensaje ha concluido, pero he  aquí  un nuevo signo: los niños lo describen: "Un gran crucifijo aparece en el cielo. Nuestra Señora lo sostiene frente a ella, con ambas manos, ligeramente inclinadas. Una cruz de unos 40 centímetros ", calcularon ellos.  En la parte superior, se fija un letrero: "JESUCRISTO"; en  rojo, el color de la sangre derramada durante la Pasión y hoy en la guerra que se desata.

La multitud canta la "Parce Domine": ¡Perdonad, Señor! Este es el momento más conmovedor. La tristeza se vuelve más profunda en la cara de la aparición.

Una estrella "enciende las velas" de la aparición

Una estrella se alza en el cielo. Llega sucesivamente  a  encender las cuatro velas del mandorla.

Nuestra Señora saluda esta luz con una nueva sonrisa.

Son cerca de las 8 y 30 horas de la noche: "Hagamos juntos la oración de la tarde", pide el sacerdote. Durante el examen de conciencia, antes del acto de contrición, comienza una última fase. Los niños la describen poco a poco: un gran velo blanco aparece a los pies de la Virgen, que sube lentamente frente a ella y la oculta gradualmente, de abajo hacia arriba.

Todos vuelven a casa con recogimiento y esperanza. La ansiedad de la guerra se ha desvanecido. Los alemanes no vendrán a Pontmain. Todos los soldados de la aldea volverán sucesivamente sanos y salvos. La alegría es profunda y discreta.

El futuro de los videntes y la peregrinación [1]

Los videntes que se han convertido en sacerdotes o religiosos han servido toda su vida, fielmente y sin ostentación, sin que esto haya motivado un proceso de beatificación para ninguno.

La aparición de Pontmain es ejemplar en la simplicidad popular de esta oración  parroquial, ingenuamente improvisada y en la discreta fidelidad del bien que no hace ruido.

El juicio de las autoridades es positivo.

A partir de entonces, la peregrinación se desarrolla. Se construye una capilla. La asistencia, principalmente diocesana, se extiende a nivel nacional e incluso internacional. Los peregrinos alemanes vienen regularmente hasta el  día de hoy. Más de 200,000 peregrinos llegan cada año.

Los lugares

La Basílica de Nuestra Señora os acoge.

Al interior, en particular:

* La capilla de las luces es un lugar de oración abierto día y noche, fue diseñado y arreglado para el año mariano 1987-1988 para que ardan mejor las velas ofrendadas.
* La Capilla de la Virgen: ahí los vitrales cuentan la historia de la aparición.

Las actividades del santuario, el sitio web oficial

Las actividades del santuario son variadas: enseñanzas, misas, vísperas, marchas de oración, hermanamientos…
Mayor información disponible en el sitio web oficial: www.sanctuaire-pontmain.com
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[1] Véase René LAURENTIN, "Pontmain", en: René LAURENTIN y Patrick SBALCHIERO, Diccionario Enciclopédico de Apariciones de la Virgen. Inventario desde sus orígenes hasta nuestros días. Metodología, prosopopeya, enfoque interdisciplinario, Fayard, París 2007